Los accidentes de tráfico destruyen cada año en España un valor aproximado a los 16.000 millones de euros, una cifra equivalente al 2% de la riqueza nacional. El montante, más o menos similar al de las principales economías europeas, supone un tercio de lo que genera el sector de la automoción y desde principios de los noventa hasta la actualidad prácticamente se ha duplicado, según revela un estudio desarrollado por la Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil (FITSA) y la Universidad Politécnica de Madrid.
Aunque el sufrimiento personal de una vida humana no puede cuantificarse, los expertos consideran “fundamental” conocer el impacto global de los siniestros viales en la economía de un país para garantizar la presencia de éstos en la agenda política. Hasta la fecha, los estudios referidos al coste de los accidentes de tráfico en España han sido más bien escasos, sin embargo, está demostrado que el conocimiento de su valor tiene un efecto preventivo en la lucha a favor de la seguridad vial.
Además de la cuantía total de los accidentes, el estudio revela que el coste social de un fallecido en la carretera se puede cuantificar en unos 860.000 euros y un lesionado en 10.400 euros.
Esta cifra se calcula a través de los costes hospitalarios, administrativos, materiales, pérdida bruta de riqueza, es decir, la cantidad que la víctima deja de producir en su vida laboral, y los costes humanos, esto es, la valoración del sufrimiento asociado a las lesiones o a la pérdida de un familiar.
De entre los diferentes elementos que intervienen en el coste absoluto, el que más ha aumentado desde principios de los noventa son las pérdidas materiales (daño del vehículo o de la vía pública), que ya alcanza el 44% del total; seguido del gasto humano, con el 31%; las pérdidas de producción se sitúan en el 12%; los costes administrativos (policiales y aseguradoras) en el 11%; y los gastos médicos en el 2%.
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Deberíamos tomarnos en serio el coste de los accidentes de tráfico, con una reducción a la mitad liberaríamos unos recursos económicos importantes para mejorar la situación social en el país.