El accidente de tráfico en el que Mercedes C.G. sufrió serias lesiones lumbares, dorsales y cervicales, ocurrió hace más de nueve años, concretamente el día 10 de abril de 2000 en la carretera de Alicún, a la altura del Parador de las Hortichuelas. Un vehículo que circulaba tras ella no se detuvo cuando Mercedes sí lo había hecho en un paso de peatones para dejar cruzar la calzada a unos transeúntes. El golpe, con gran violencia, se produjo por la falta de atención del conductor que circulaba tras ella.
Hasta ahí, todo es normal, todo es tan habitual como tantísimos accidentes de tráfico que se producen día a día. Sin embargo, lo que hizo de este asunto algo especial, fue el tiempo que tuvo que esperar esta mujer para conocer, sólo en primera instancia, la sentencia que decidiera sobre su derecho a ser indemnizada y la cuantía de la misma. Mercedes tenía 36 años el día en que recibió el golpe. Ahora tiene 45.
Las cosas no empezaron bien para ella ya que no terminaba de entenderse con la aseguradora que debía velar por sus intereses. Eso le llevó a contratar los servicios de un abogado particular con el que la cosa no mejoró hasta que en el año 2005, cinco después del accidente, volvió a cambiar de letrado. Francisco Mellado, su nuevo representante legal, se puso a trabajar en un procedimiento que llevaba abierto más de cinco años, cuando el plazo medio habitual en casos similares, ronda los dos años.
Laberinto legal
El primer problema con el que se encontró fue que, por el transcurso del tiempo, la compañía que debía pagar la indemnización alegaba que el plazo para reclamar la indemnización había prescrito. Tanta era la seguridad que tenían en su razonamiento que ni siquiera consignaron en el juzgado las cantidades mínimas que según sus propias estimaciones corresponderían a la perjudicada, para evitar así, en caso de que la razón finalmente fuera para la demandante, el pago de intereses.
El abogado de Mercedes, tras estudiar el caso con detenimiento y observar resquicios para retomar y reordenar el caso, presentó la demanda correspondiente ante la insistencia de la parte contraria de que el plazo había prescrito. La batalla legal, interesante y apasionante, se perdió en cuestiones técnicas y procesales ciertamente complicadas. Pero la pericia de Francisco Mellado permitió a Mercedes conocer, tres años después de presentada la demanda y nueve desde el accidente, como la juez López Moya, titular del juzgado de Primera Instancia número Uno de Roquetas de Mar, le daba la razón y condenaba a la aseguradora Universal a pagar 58.000 euros en concepto de indemnización a lo que habrá que sumar, como consecuencia de tantos años de espera sin haber existido consignación previa de cantidad alguna, unos intereses ciertamente elevados ya que, día tras día, año tras año, estos intereses crecían de forma espectacular hasta casi duplicar la cuantía de la indemnización.
148.000 euros
El abogado Francisco Mellado calculó, tras la sentencia que le fue notificada hace tres días, que la cantidad total que debería recibir su cliente superaría los 148.000 euros.
Sin embargo es previsible que la espera aún se prolongue más, incluso un par de largos años más, ya que esta resolución es sólo en primera instancia y por tanto no es firme, lo que hace previsible que la aseguradora condenada a pagar recurra ante la Audiencia Provincial.
Mientras la espera continúa, Mercedes ya no trabaja en la empresa de limpieza en la que estaba contratada ya que, tras lo dictaminado por los informes del forense y otros médicos, se decretó su incapacidad permanente total para el ejercicio de la que era su profesión habitual.
Un caso que debería haberse resuelto, siguiendo las estadísticas, en unos dos años y con una cantidad inferior a los sesenta mil euros, continúa su curso nueve años después y con más de 148.000 euros sobre la mesa.
J. GÓMEZ GRANADOS| IDEAL - ALMERÍA
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