La dieta del hombre hace 30.000 años incluía carbohidratos

Los europeos que vivieron hace 30.0000 años eran capaces de fabricar harinas a partir de una gran variedad de plantas. A pesar de que los investigadores han asumido que la población que habitó el Viejo Continente durante el Paleolítico Superior se alimentaba básicamente de carne, grasas animales y vegetales, un nuevo estudio publicado esta semana en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS) muestra que su dieta era más variada de lo que se pensaba e incluía también carbohidratos.

Los investigadores liderados por Anna Revedin, del Instituto Italiano de Prehistoria y Protohistoria de Florencia, encontraron restos de granos de diferentes plantas salvajes en instrumentos parecidos a morteros y en piedras utilizadas para moler. La técnica de datación por radiocarbono reveló que su antigüedad era de unos 30.000 años de antigüedad.

El estudio, que se ha realizado con muestras obtenidas en yacimientos de Italia, República Checa y Rusia, sugiere que el procesado de plantas y vegetales para obtener harinas era una práctica habitual y extendida en Europa antes de que se comenzaran a cultivar cereales de forma masiva siguiendo el ejemplo de Oriente Medio, y por tanto, antes de que naciera la agricultura durante el Neolítico.

Asimismo, la gran variedad de restos encontrados indica que un gran número de plantas formaban parte de su dieta habitual. Dependiendo de la planta de la que se tratara (abundaban los juntos y helechos), utilizaban diferentes partes para obtener la harina: raíces, semillas o rizomas.

Entre las más utilizadas estaban la ‘Typha angustifolia’ y ‘Typha latifolia’, plantas herbáceas de la familia de las Tifáceas conocidas como espadaña, con un tallo largo, similar a un junco.

Un proceso laborioso

Para conseguir un alimento comestible a partir de plantas salvajes, debían llevar a cabo un proceso de varios pasos. En primer lugar, pelar las raíces, secarlas y molerlas utilizando utensilios adecuados. Finalmente, tenían que cocinar la harina.

La obtención de este producto les permitía disponer de un alimento que se conservaba durante mucho tiempo, fácilmente transportable y con un alto contenido energético, haciéndoles menos dependientes de las condiciones climáticas y asegurándoles provisiones durante sus desplazamientos.

Los investigadores italianos quisieron llevar a la práctica esta técnica y ellos mismos elaboraron la receta de nuestros ancestros. Prepararon una comida elaborada con harina de espadaña, una de las plantas halladas en los utensilios analizados. Primero recolectaron los tallos, los secaron, los molieron para obtener la harina. Finalmente cocinaron la harina obteniendo una especie de “galletas integrales”. Según la investigadora Anna Revedin, “no estaban nada mal”.

Teresa Guerrero | ELMUNDO.es

El Australopithecus Afarensis estaba del todo adaptado a caminar sobre dos piernas

Australopithecus Afarensis

En la región de Afar, en Etiopía, un equipo de investigadores ha encontrado evidencias que proporcionan nueva e importante información sobre uno de los ancestros humanos, el Australopithecus afarensis.

Yohannes Haile-Selassie, conservador del Museo de Historia Natural de Cleveland, así como jefe de antropología física en el mismo, y un equipo internacional de científicos, han completado la exhumación y el análisis de parte de un esqueleto de 3,6 millones de años, perteneciente a la misma especie de la famosa homínida “Lucy”. Éste es el segundo esqueleto parcialmente recuperado del A. afarensis. Tiene una antigüedad que supera a la de Lucy en 400.000 años, y es de sexo masculino. Un hecho muy importante es que estos restos fósiles proporcionan pruebas concluyentes de que el A. afarensis podía caminar en posición erguida sin el uso de sus manos.

Exámenes anteriores realizados a Lucy, que vivió hace 3,2 millones de años, hicieron que algunos científicos llegasen a la conclusión de que el A. afarensis no estaba totalmente adaptado a caminar en posición vertical. El fósil recién recuperado, apodado “Kadanuumuu”, resuelve el debate.

Kadanuumuu parece concordar con huellas fosilizadas de pisadas que datan de hace alrededor de 3,6 millones de años, y que fueron descubiertas en Laetoli, Tanzania. Las huellas de pisadas muestran que esos arcaicos ancestros humanos ya caminaban sobre dos piernas de manera habitual, pues no existen huellas de los nudillos de las manos acompañando a las de los pies.

La interpretación equivocada con respecto a la capacidad de Lucy para caminar erguida se debe en gran medida a su pequeña complexión física. Se estima que Lucy medía poco menos de un metro de estatura. Pero Kadanuumuu (cuyo nombre significa “hombre grande” en el idioma afar), medía entre metro cincuenta y metro setenta aproximadamente, y la proporción entre la longitud de sus piernas y la de sus brazos se parece bastante a la de los seres humanos modernos.

Las piernas largas constituyen un rasgo característico del bipedalismo humano. En líneas generales, el esqueleto muestra claramente que el surgimiento del bipedalismo avanzado no está asociado con la aparición de nuestro género Homo, sino que tiene raíces más hondas, que se remontan a hace más de 3,6 millones de años.

Alemayehu Asfaw encontró el primer elemento de Kadanuumuu en Febrero de 2005, en Korsi Dora, a unos 390 kilómetros al nordeste de la capital etíope, Addis Abeba.

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Descubren en Atapuerca los restos de un anciano de medio millón de años

Descubren en Atapuerca los restos de un anciano de medio millón de añosUn grupo de paleontólogos del equipo de investigaciones de Atapuerca ha estudiado los restos fósiles de una porción del tronco y la pelvis de un hombre senil que sufría cierto grado de minusvalía locomotriz.

De acuerdo con los autores de este estudio, publicado este lunes on-line en la revista científica PNAS, la presencia de un individuo anciano discapacitado en una población prehistórica de más de 500.000 años podría ser un indicio del cuidado social dispensado en un pasado remoto a los “mayores” del grupo.

Según precisa este informe, el equipo científico, formado principalmente por investigadores del Centro UCM-ISCIII de evolución y comportamiento humanos de Madrid, recuperó los restos fósiles de este individuo a lo largo de cinco “intensas” campañas de excavación en la Sima de los Huesos, una pequeña cavidad situada a más de 30 metros de profundidad en el interior de la Sierra de Atapuerca. En concreto, los restos de la pelvis fueron objeto de un estudio previo publicado en el año 1999 y desde entonces el trabajo en el laboratorio ha permitido reconstruir y asociar a esta pelvis, su columna lumbar.

La investigación publicada este lunes en la revista PNAS ha revelado que este esqueleto parcial, perteneciente a un varón de gran corpulencia física de una especie antepasada de los neandertales, padecía importantes enfermedades degenerativas desde mucho antes de morir, con más de 45 años.

Según este estudio, estas enfermedades tendrían manifestaciones posturales y dolorosas en las zonas lumbar y pélvica, que según los autores del estudio, obligarían al individuo a adoptar una posición encorvada y, quizás, a usar un báculo para mantenerse erguido. “Por ello, este individuo probablemente estaría impedido para cazar, entre otras actividades”, precisan los investigadores para quienes su supervivencia durante largo tiempo con estas discapacidades hace suponer que el grupo social nómada del que formaba parte este individuo tendría una atención “especial” con sus “mayores”.

Además, el equipo ha encontrado también en la Sima de los Huesos los restos de otras personas que no tenían deformidades en la columna vertebral ni en la pelvis y han descubierto que esta población, al igual que los neandertales, poseía una columna vertebral con curvaturas menos marcadas que las que recorren nuestras espaldas. “Es más, la forma característica de sus vértebras y su pelvis demuestra que sus cuerpos estaban diseñados, como los nuestros, para minimizar el gasto de energía necesario para mantenerse perfectamente erguidos”, han deducido los investigadores.

Los científicos de este estudio han comparado también el conducto pélvico del anciano de la Sima de los Huesos con el de otras pelvis humanas fósiles de sexo femenino encontradas en otros yacimientos del mundo. Los resultados publicados señalan que las diferencias entre los sexos de los individuos fósiles se asemejan a aquellas encontradas entre los hombres y las mujeres actuales. Este hallazgo ha permitido a los investigadores de Atapuerca sostener la hipótesis de que las mujeres de estos humanos extintos sufrirían presiones obstétricas, “es decir, alumbramientos difíciles”.

EUROPA PRESS

El girasol o la margarita surgieron hace unos 50 millones de años

Fósil de la famila de los girasoles encontrado en la Patagonia . Science/AAASEl descubrimiento del fósil intacto de una flor en una roca de la Patagonia sugiere que las denominadas asteráceas, entre las que se encuentra el girasol o la margarita, surgieron hace unos 50 millones de años (mucho antes de lo que se pensaba) en lo que hoy es América del Sur, según recoge la revista ‘Science’.

El girasol (‘Helianthus annuus’) pertenece a la familia botánica de las ‘Asteraceae’, una de las más abundantes y diversas del mundo. También llamadas ‘compuestas’ de forma coloquial, reúnen más de 23.000 especies distribuidas por todo el mundo, excepto en la Antártida, entre las que encontramos crisantemos, margaritas, dalias, cardos o alcachofas. Los miembros de esta familia cosmopolita se distribuyen desde las regiones polares hasta los trópicos, conquistando todos los hábitats disponibles.

Sin embargo, determinar dónde surgió y de que manera se propagó por todo el mundo ha sido una incógnita hasta el momento, en parte porque los investigadores han encontrado relativamente pocos fósiles y la mayoría eran sólo de granos de polen.

Según un estudio previo realizado por la Sociedad Argentina de Botánica, los registros más antiguos de polen fósil de asteráceas son de la Patagonia. Ello, sumado a que la subfamilia ‘Barnadesioideae’ (con gran representación en esta zona) es considerada la más basal en el árbol evolutivo de las asteráceas, llevó a los investigadores a formular la hipótesis de que el origen de la familia se hallaba en el sur del continente sudamericano con una posterior expansión a África, dando así origen a la mayoría de las especies que conocemos hoy.

Gracias al buen estado de conservación del fósil encontrado, Viviana Barreda y los demás miembros del equipo científico han podido observar varias características de la familia de las ‘Asteraceae’, incluidas la estructura de las hojas que rodean las flores y el vilano o papus, un conjunto de pelos simples o plumosos distribuidos alrededor de las flores (como es el caso del diente de león).

El fósil fue encontrado en rocas de hace unos 47,5 millones años a lo largo del río Pichileufú, en las áridas estepas del noroeste de la Patagonia. Los autores proponen que pudo haber surgido una reserva ancestral de asteráceas en el sur del supercontinente de Gondwana antes de que se dividiera en América del Sur, África, India, Australia y la Antártida.

El fémur de dinosaurio más grande de Europa

El fémur de dinosaurio más grande de EuropaPaleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel – Dinópolis han descubierto, en el yacimiento de Riodeva, en la provincia turolense, el fémur de un dinosaurio que podría convertirse en el más grande de Europa.

El hueso, de casi dos metros, ha sido encontrado en el yacimiento ‘San Lorenzo’, en la misma localidad, Riodeva, donde en 2003 aparecieron los restos del dinosaurio gigante ‘turiasaurus riodevensis’, que se ha estimado que tendría un peso de 40 toneladas y una longitud de 30 metros.

El director del yacimiento, Alberto Cobos, ha explicado que el hallazgo se produjo hace tres meses. “Lo primero que encontramos fue el fémur y después, comenzamos a excavar alrededor para sacarlo y encontramos otros restos”. Hasta ahora cuentan con un fémur de 1,92 metros de longitud, una tibia derecha de 1,25 metros, 15 vértebras caudales (de la cola), 11 cheurones y una uña casi completa, dientes y parte del cráneo.

Según Cobos, todavía no se ha determinado si se trata de un nuevo dinosaurio o si es otro ejemplar de turiasaurus riodevensis, cuyos restosestaban en sedimentos de hace 145 millones años de antigüedad.

Cobos ha subrayado que tan sólo se han excavado unos 12 metros cuadrados y “la experiencia nos dice que, es raro el yacimiento en el que aparece un solo individuo”, así que ha pedido cautela para analizar los resultados.

A partir de ahora se abre un trabajo de laboratorio que, constituye “la labor más lenta” para llevar a cabo la investigación científica de los restos, añade el paleontólogo.

EUROPA PRESS

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