Nanotecnologia y Nanociencia es un blog editado por Francisco Gil y dedicado a la divulgación científica.
La divulgación científica consiste en la interpretación y popularización del conocimiento científico entre el público general sin circunscribirse a ámbitos académicos específicos convirtiéndose así en ciencia popular.
La revista norteamericana Popular Science (fundada en 1872) es posiblemente la primera publicación general de carácter divulgativo si bien la divulgación científica aparece reflejada históricamente en multitud de obras de diferentes autores.
En la actualidad la divulgación científica se realiza en diferentes formatos incluyendo los diferentes medios de comunicación como documentales de televisión, revistas de divulgación científica, artículos en periódicos generales o páginas de internet dedicadas a esta labor. Existen incluso canales de televisión dedicados a la divulgación científica o en los que estos forma una parte destacada de su programación tales como Discovery Channel o Nature.
Entre los autores más conocidos de obras de divulgación científica citaremos también a Richard Dawkins, Stephen Jay Gould, Martin Gardner, Steven Pinker, John D. Watson y las obras divulgativas de Isaac Asimov. Dentro del género literario de la ciencia ficción suelen presentar temas científicos con un calado lo suficientemente preciso como para ser consideradas obras de divulgación científica. Autores como Arthur C. Clarke, Stephen Baxter, Fred Hoyle (en su faceta como novelista) o el mismo Asimov destacan en este apartado.
La divulgación científica mal practicada puede ser engañosa. Algunas obras de divulgación son producidas por gente que no son expertos en el tema que interpretan. Algunas otras son producidas por personas parcializadas. Por desgracia, puede resultar difícil para una persona sin experiencia el identificar los artículos o documentales engañosos. En otras ocasiones los resultados son a menudo presentados por la prensa general sin el debido contexto o sobresimplificadamente.
Base formales para un periodista (bloguero) de ciencia
Todo divulgador de la ciencia debe ser cuidadoso y exigente, y practicar el amor a la verdad. Pero el periodista especializado en ciencia tiene una mayor responsabilidad y una mayor dificultad, al estar obligado a transcribir conceptos complejos en palabras sencillas que pueda entender el público.
Este profesional de nuestro tiempo necesita un saber primordial: explicar. Esto no es apenas necesario en los deportes, en la política o en el espectáculo, porque en general el público sabe de qué está tratando. En ciencia suele suceder que se habla de temas sobre los que el público no tiene conocimiento previo.
El comunicador debe aprender de los científicos el rigor propio de la ciencia, el respeto a la verdad y la alegría de conocer. El científico debe aprender del periodista la sencillez en la expresión, la claridad y, a veces, el sentido del humor, pues la ciencia y la cultura no deben ser aburridas para nadie.
La escasa atención a la ciencia depende, principalmente, de los hechos siguientes: a) falta de conciencia pública sobre el valor decisivo de la investigación científica en nuestra época; b) la falta de periodistas científicos que cumplan las exigencias de que hablábamos, en sus relaciones con los científicos, porque no han sido formados adecuadamente; c) la ausencia de relaciones de amistad y de trabajo en común entre científicos y periodistas; d) la falta de sensibilidad entre los científicos sobre la importancia decisiva de la comunicación en nuestro tiempo y sobre su obligación de informar a la sociedad sobre el empleo del dinero para la investigación, procedente de los impuestos.
Uno de los grandes problemas del periodismo científico en el mundo es la falta de instituciones y personas para la formación de estos profesionales.
La comunicación pública de la ciencia y la tecnología es un problema para la sociedad, para el Estado, y para los sistemas informativos.
La información científica dirigida al público permite a una sociedad estar actualizada en la más grandiosa aventura de la especie humana de este siglo, que es la extensión del conocimiento. Teniendo en cuenta que la ciencia es parte de la cultura, el público tiene derecho a estar informado sobre los avances de la ciencia y la tecnología, no sólo por lo que ellos significan para el conocimiento, sino porque dan lugar a un mejoramiento de su calidad de vida. La divulgación de la ciencia en los medios informativos es una práctica democrática, porque ofrece a las mayorías el conocimiento de las minorías, en el ejercicio de la más exigente y compleja democracia, la democracia de la cultura.
Hay que pensar en el público, aprender a dirigirse a la sociedad no desde la suficiencia, sino desde la modestia, saber dar una información inteligente y al mismo tiempo inteligible. Aunque la claridad no puede ser nunca sinónimo de simplificación, sino de calidad comunicativa. Hay que advertir constantemente de los riesgos de la comunicación científica: la trivialidad, la búsqueda desesperada de titulares sorprendentes, el efectismo, la demagogia, la prisa, la confusión entre los ensayos y los resultados reales.
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Comentarios: Un comentario
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Oliver
24 Diciembre 2009 a las 1:39
Hola, me gusta tu blog, soy estudiante de la carrera de nanotecnologia y tengo un blog de la misma, me gustaria compartir informacion, actualmente comparto informacion con la UDLA (universidad de las Americas de Puebla), en Mexico, si te gustaria unirte conmigo, poner enlace a mi pagina y yo a la tuya, saludo.
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